Programado al nacer.-
Programado al nacer
Para comprender lo que eres ahora, te invito a un viaje a través del tiempo, hasta el momento de tu nacimiento. Por supuesto, no lo recuerdas. Según los psicólogos, nuestros primeros recuerdos conscientes se remontan aproximadamente al tercer año. Y aun así, sólo son fragmentos de la memoria que te quedan si te paras a pensarlo. Si intentas recordar estos hechos tan distantes, sólo te llega una imagen fugaz, una impresión… Rostros más o menos difusos surgen al evocar tu primera juventud.
Y sin embargo, tu historia pasada es de suma importancia. De hecho, pese a que no te guste mirar atrás hacia el pasado y crees que has acabado con él, te equivocas mucho porque el pasado no ha terminado contigo: ¡Eres fruto de él! Todos los actos, ideas, emociones, palabras, pensamientos emitidos y recibidos desde el momento en el que has surgido a plena luz del vientre materno te han marcado y modelado.
Inconscientemente, aún que sólo fuera la luz, el olor, el contacto de las manos de la matrona, de la enfermera por las que pasaste... antes de llegar por fin hasta los brazos de tu genitora… son impresiones que están profundamente arraigadas en tu ser, pese a que no tengas de ello una memoria consciente. Así queda demostrado científicamente que los microbios procedentes del entorno penetran en el organismo, en particular el tracto gastrointestinal, desde el instante en el que llegas al mundo.Sin embargo, cuando entraste en el escenario, eras un ser puro sin condicionamientos, excepto tu patrimonio genético, provisto de todas las cualidades para tener éxito. Pero ahí está, desde el nacimiento comenzó el bombardeo psíquico. Generalmente animados por las mejores intenciones, tus padres, tus abuelos comenzaron a educarte, inculcándote valores morales, enseñándote a caminar, a sentarte, a portarte bien en la mesa, así como a pensar, a hablar, a expresarte “correctamente”.
¡No obstante, estos esfuerzos que tienen sus virtudes y son el deber de una familia, han anclado en tí unos patrones de pensamiento, de expresión, de acción que siguen formando parte de tí en la fecha, que tengas veinte, cuarenta, sesenta, u... ochenta años!
No se trata obviamente de cuestionar una educación indispensable que probablemente te ha evitado el destino de un ser zafio, sin educación o asocial sino de concienciarte de todos aquellos elementos psicológicos y físicos que han contribuido a dar forma y a construir a la persona que eres actualmente…
A esta educación familiar se han añadido las programaciones escolares, de tu grupo de amigos o de compañeros, de tus actividades sociales, físicas o deportivas… Este adiestramiento se ha continuado a lo largo de tu crecimiento porque nos has evolucionado en un entorno neutro. Dependes de criterios étnicos, religiosos, sociales, filosóficos… específicos a tu país, tu cultura, tu sociedad, tu continente, tu época…Todos los eventos que se han desarrollado desde tu nacimiento e incluso mucho antes, en la medida en que han condicionado tus padres, tus abuelos, tus antepasados… influyeron también en tu mente, tu cuerpo, el momento de tu nacimiento...
Así pues, en función del régimen político bajo el que naciste y bajo el que estés viviendo en la actualidad, en función de que conozcas o hayas experimentado períodos de guerra o de paz, luchas sociales, en función de tus ideas, tu activismo y tus pensamientos, tus palabras o tus acciones, llegaste a ser lo que eres en la actualidad. Asimismo, tu lugar de trabajo también tiene una influencia sobre tú. Depende de los estudios que hayas cursado, tanto de tus fracasos escolares o universitarios como de tus éxitos en este ámbito. Del mismo modo, que no hayas cursado largos estudios o que no hayas estudiado, quedas marcado porque (de dos cosas una): No has tenido acceso al nivel de educación que te hubiere permitido cursar estudios más largos, tienes un sentimiento de culpabilidad o lamentas haber cursado o no haber podido cursar estudios que te correspondieran en el colegio o la universidad.Por lo tanto, según tu nivel de conocimientos y tus títulos, desempeñas en este momento tal o cual oficio Este ha diseñado en tú determinadas formas de pensar, hablar y actuar que también te definen como todos los demás condicionamientos. Eres o no eres un ser creativo, un ser satisfecho, que toma las decisiones o no… Te llevas bien o no con tu Jefe, tus colegas… Se te ofrecen oportunidades o no de promoción, aumento de sueldo, mutación… Dependiendo de tu puesto y de tu sueldo o de tus ingresos, dispones o no de los medios para mantener a tu familia, para ayudar a tus padres o a tus hijos, para salir de vacaciones, comprar una casa, cambiar periódicamente de automóvil...
En resumen, esta combinación de factores que tienen un impacto en tí y tu entorno cuyas reacciones, a su vez, influyen en tu actitud y tu estado de ánimo frente a la existencia… Se podrían dar miles y miles de ejemplos, pero no será necesario. No cabe duda de que has entendido el principio de la existencia: nuestra vida completa es una cadena ininterrumpida de causas y consecuencias que se convierten a su vez en causas que generan otras consecuencias, etc...
Para comprender lo que eres ahora, te invito a un viaje a través del tiempo, hasta el momento de tu nacimiento. Por supuesto, no lo recuerdas. Según los psicólogos, nuestros primeros recuerdos conscientes se remontan aproximadamente al tercer año. Y aun así, sólo son fragmentos de la memoria que te quedan si te paras a pensarlo. Si intentas recordar estos hechos tan distantes, sólo te llega una imagen fugaz, una impresión… Rostros más o menos difusos surgen al evocar tu primera juventud.
Y sin embargo, tu historia pasada es de suma importancia. De hecho, pese a que no te guste mirar atrás hacia el pasado y crees que has acabado con él, te equivocas mucho porque el pasado no ha terminado contigo: ¡Eres fruto de él! Todos los actos, ideas, emociones, palabras, pensamientos emitidos y recibidos desde el momento en el que has surgido a plena luz del vientre materno te han marcado y modelado.
Inconscientemente, aún que sólo fuera la luz, el olor, el contacto de las manos de la matrona, de la enfermera por las que pasaste... antes de llegar por fin hasta los brazos de tu genitora… son impresiones que están profundamente arraigadas en tu ser, pese a que no tengas de ello una memoria consciente. Así queda demostrado científicamente que los microbios procedentes del entorno penetran en el organismo, en particular el tracto gastrointestinal, desde el instante en el que llegas al mundo.Sin embargo, cuando entraste en el escenario, eras un ser puro sin condicionamientos, excepto tu patrimonio genético, provisto de todas las cualidades para tener éxito. Pero ahí está, desde el nacimiento comenzó el bombardeo psíquico. Generalmente animados por las mejores intenciones, tus padres, tus abuelos comenzaron a educarte, inculcándote valores morales, enseñándote a caminar, a sentarte, a portarte bien en la mesa, así como a pensar, a hablar, a expresarte “correctamente”.
¡No obstante, estos esfuerzos que tienen sus virtudes y son el deber de una familia, han anclado en tí unos patrones de pensamiento, de expresión, de acción que siguen formando parte de tí en la fecha, que tengas veinte, cuarenta, sesenta, u... ochenta años!
No se trata obviamente de cuestionar una educación indispensable que probablemente te ha evitado el destino de un ser zafio, sin educación o asocial sino de concienciarte de todos aquellos elementos psicológicos y físicos que han contribuido a dar forma y a construir a la persona que eres actualmente…
A esta educación familiar se han añadido las programaciones escolares, de tu grupo de amigos o de compañeros, de tus actividades sociales, físicas o deportivas… Este adiestramiento se ha continuado a lo largo de tu crecimiento porque nos has evolucionado en un entorno neutro. Dependes de criterios étnicos, religiosos, sociales, filosóficos… específicos a tu país, tu cultura, tu sociedad, tu continente, tu época…Todos los eventos que se han desarrollado desde tu nacimiento e incluso mucho antes, en la medida en que han condicionado tus padres, tus abuelos, tus antepasados… influyeron también en tu mente, tu cuerpo, el momento de tu nacimiento...
Así pues, en función del régimen político bajo el que naciste y bajo el que estés viviendo en la actualidad, en función de que conozcas o hayas experimentado períodos de guerra o de paz, luchas sociales, en función de tus ideas, tu activismo y tus pensamientos, tus palabras o tus acciones, llegaste a ser lo que eres en la actualidad. Asimismo, tu lugar de trabajo también tiene una influencia sobre tú. Depende de los estudios que hayas cursado, tanto de tus fracasos escolares o universitarios como de tus éxitos en este ámbito. Del mismo modo, que no hayas cursado largos estudios o que no hayas estudiado, quedas marcado porque (de dos cosas una): No has tenido acceso al nivel de educación que te hubiere permitido cursar estudios más largos, tienes un sentimiento de culpabilidad o lamentas haber cursado o no haber podido cursar estudios que te correspondieran en el colegio o la universidad.Por lo tanto, según tu nivel de conocimientos y tus títulos, desempeñas en este momento tal o cual oficio Este ha diseñado en tú determinadas formas de pensar, hablar y actuar que también te definen como todos los demás condicionamientos. Eres o no eres un ser creativo, un ser satisfecho, que toma las decisiones o no… Te llevas bien o no con tu Jefe, tus colegas… Se te ofrecen oportunidades o no de promoción, aumento de sueldo, mutación… Dependiendo de tu puesto y de tu sueldo o de tus ingresos, dispones o no de los medios para mantener a tu familia, para ayudar a tus padres o a tus hijos, para salir de vacaciones, comprar una casa, cambiar periódicamente de automóvil...
En resumen, esta combinación de factores que tienen un impacto en tí y tu entorno cuyas reacciones, a su vez, influyen en tu actitud y tu estado de ánimo frente a la existencia… Se podrían dar miles y miles de ejemplos, pero no será necesario. No cabe duda de que has entendido el principio de la existencia: nuestra vida completa es una cadena ininterrumpida de causas y consecuencias que se convierten a su vez en causas que generan otras consecuencias, etc...
Hola Salvador.
ResponderEliminarTus artículos parecen interesantes, te digo que parecen interesantes porque me dió pereza leerlos, talves si los escribieras en párrafos de 4 líneas serian mas tentadores a la lectura.
Tu amigo Carlos Henrrique de: Honduras